Noches de Románico


El tiempo pasa volando, y ya es martes de nuevo. Por temas laborales es más complicado que consigamos huecos para escaparnos a hacer fotos, pero cuando lo hacemos le sacamos el máximo partido a cada una de las salidas.

En este caso nos fuimos a la provincia de Palencia, al pueblo de una de nuestras familias. Habíamos estado en verano y ya teníamos algunas posibles localizaciones, aunque añadimos otras tantas al mapa para aprovechar el viaje. Como siempre una vez allí tienes que aprovechar la luz del día para ir visitando cada uno de los puntos y ver si es interesante, o no, fotográficamente hablando.

Muchos de los lugares los descartamos por su proximidad a los pueblos, porque estaban encajonados o incluso porque de las cuatro piedras que en principio quedaban… faltaban las cuatro. Pero los que fuimos marcando para visitar durante la noche no dejaban de sorprendernos, y es que una de las maravillas de la fotografía nocturna es que te lleva a lugares que no hubieras llegado nunca de no ser por ella.

La gran ventaja del invierno es que a las siete de la tarde ya es completamente de noche y organizar una ruta como la que teníamos pensada nos permitía disfrutar de las fotos pero también descansar un poco para el viaje de vuelta. El inconveniente del invierno: el frío, pero no hay nada que una buena ropa térmica no pueda aguantar. Eso si, cuando el frío ataca a la cámara y se termina empañando el objetivo… eso si que es una faena.

Noches de Románico

Noches de Románico

ISO3200 f/2,8 30s – 14mm

Siempre detrás de cada foto hay alguna anécdota, mejor o peor pero siempre hay una. Esta si merece la pena ser contada. Al bajar del coche después de prepararnos para el frío, cuando fuimos a sacar el material para subir a hacer las fotos escuchamos ruidos, pero al estar sacando los trastos del maletero piensas que los has hecho tu. Una vez que empezamos a subir la cuesta que da acceso a la ermita seguimos escuchando algo y cuando quisimos iluminar el camino nos encontramos con dos perros. En ese momento no se quien paso más miedo si ellos o nosotros, creo que ellos porque ya no volvieron. Aunque estuvimos muy pendientes por si aparecían.

Después de llegar a la localización hicimos una foto de la parte frontal de la ermita, pero no nos queríamos ir sin hacer esta otra foto, que era la que teníamos en mente en principio. Durante la noche las nubes iban y venían, cuando llegamos casi no había nubes en esa orientación y cuando quisimos darnos cuenta estaba casi cubierto. La ventaja es que con la velocidad del viento también se generaban claros que dejaban ver las estrellas.

Para iluminar la foto utilizamos una linterna cálida, para compensar el balance de blancos utilizado en cámara. Y se hizo desde el lado izquierdo de la toma, para así sacarle algo de textura a las piedras. Además de una luz de relleno para que no quedara totalmente en sombra ninguna zona de la ermita.

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